MIEDO

Miedo, tensión, nervios… Todo eso se acumulaba en mi cabeza y en mi cuerpo horas antes del Ironman de Copenhague 2016
Además, lo peor de todo es que yo soy el último del grupo en competir en esta distancia esta temporada (meses antes habían sido finishers Anxo y Jorge en As Pontes y Pino y Cuellas en Maastrich). Y con sus resultados sobre la mesa, la tensión era todavía mayor. No era que tuviese que hacerlo igual o mejor, esta claro que cada persona es un mundo, y cada uno hemos entrenado lo que hemos podido siempre dando el máximo y lo mejor. Pero creerme si os digo que la tensión y los nervios estaban más que presentes y las expectativas eran grandes.


Ser el último no es lo más diertido porque los tres últimos meses he tenido que entrenar en solitario (algo que creo también que me ha curtido) ya que tenia un planning diferente al resto. Además, a menos de un mes, se murió mi abuela, una persona a la que estaba muy unido y le tenía un gran cariño (se que me estuvo cuidando desde ahí arriba) y eso, unido a una tendinitis rotuliana de última hora, hizo que esa preparación en el último mes no fuese la mejor ni la mas adecuada. Pero es lo que había.


Por todo eso entenderéis que estuviese acojonado. No porque no confiase en mi, ya que sabía que iba a acabar aunque fuese a rastras, si no más bien porque tenía miedo a no dar la talla después de tanto sacrificio. Pero más que dar la talla con los demás, era dar la talla conmigo mismo. Había sacrificado demasiado como para que las cosas se torciesen a última hora.

Pero había gente que confiaba en mi mas que yo mismo. Una de ellas es a quien le debo todo. Sin ella no podría decir ahora mismo que soy finisher y eso lo tengo muy claro: Mi novia Lea. Eres la mejor y no me cansaré de repetirlo. Gracias por todo. Faltan palabras para describir todo lo agradecido que estoy contigo.

Pero también hay otra persona en especial que cuando no tenía las cosas muy claras no paraba de repetirme que el trabajo hecho era muy bueno y que sabía que lo iba a bordar. Pino, de verdad. Aunque no te lo parezca, esos ánimos cuando todo se veía oscuro no los olvidaré. Conseguiste que creyera que podía, y cada vez que me venía abajo en la carrera, me acordaba de tus palabras y apretase el culo. Y por supuesto, todo el grupo de chalados de MAR, que también me hacen ser mejor de lo que yo me creo y durante la carrera sabía que estaban en todo momento pendientes de lo que hacia.

Gracias a todos ellos, en la oscuridad y tranquilidad que se respiraba a las 5 de la mañana en la apertura de boxes, hizo que por fin me relajase durante unos instantes e hiciese que pudiese disfrutar de lo que realmente se me venía encima en menos de 2 horas:


3,8km a nado,

180km de bici y

42,2km de carrera.

Sabía que lo conseguiría. Y no solo eso, sabía que lo iba a petar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s