Parte II: Camino a la perdición.

​El sector ciclista se realiza sobre un circuito de 2 vueltas con tan solo 1400 metros de desnivel acumulado pero con lleno  de curvas de 90° y con un asfalto rugoso.

Los primeros 10km los conocía del día anterior y eran complicados pero sinceramente tenía la esperanza de que las cosas mejoraran después. Fuí un iluso…

Y no es que las cosas no mejoraran, es que empeoraron hasta el infinito. En el kilómetro 15, en uno de los 50.000 baches del ciruito, me salta el bote con todas las herramientas y tengo que parar, es muy probable que pinche o tenga cualquier problema así que me bajo de la bici. En ese momentó me pasa Iago (él nadó mejor que yo pero lo pasé al inicio del sector). Recojo las cosas y continuo…Poco más adelante me salta no sólo el bote de las herramientas sino  que tambien va por el aire el portabidón entero. Por suerte antes había metido en un bolsillo la camara y demás así que ya no paro. Ahí se queda para quien lo quiera.

Termina la primera vuelta, los ritmos pese a todo no son malos. Los números van cuadrando y aunque a que no voy super, sigo adelantando gente. Las sensaciones de las piernas no son del todo buenas ya que el circuito no te permite un respiro. En los descensos no te puedes relajar porque al ir por una pista tan estrecha no sabes que te puedes encontrar después de cada curva. Todos bajamos sin acoplarnos y con las manos en los frenos.

Las cosas se complican y me surgen dos nuevos problemas: El primero es que llueve. A lo complicado de las pistas por las que circulamos le añadimos que el suelo resbala. El segundo de los problemas es que, no sé debido a qué, mi bici deja de frenar, es como si las pinzas de freno perdieran fuerza. 

En el kilómetro 95 decido parar. No tengo llaves de Allen para ajustar los frenos y de esta forma me mato seguro así no me queda más remedio que parar y pedir unas llaves en una cervecería. Despues intentar explicarme y tras 5′ aparece un chico con una herramienta que me sirve. Arreglo el freno de atrás (el delantero no me es posible) y entre aplausos de los parroquianos retomo el camino.

En mi cabeza el chip ya ha cambiado. Sé que no será posible ni una buena marca ni tan siquiera una buena clasificación por lo que intento ir lo más rápido que puedo pero teniendo claro la prioridad es llegar como sea.

Kilómetro 130. Escucho un sonido en la rueda delantera…¡¡Tengo la bici pinchada!! No puede ser, no me puede pasar todo en una sola carrera. Me paro junto a otro triatleta que también está reparando su bici. Resulta ser español y también se está acordando de la madre del que diseñó el circuito.

Yo tengo unas ruedas de perfil de 80mm. Para darle aire uso un adaptador que se enrosca a una cámara ordinaria. Pues bien, el mundo se me cae encima cuando después de intentar desenroscar el adaptador de la rueda pinchada éste no sale. No hay forma de hinchar la rueda.  Tengo las manos un poco entumecidas por el frio y hasta lo intento con los dientes… Estoy a 50km de la T2 y sin posibilidad de arregrar nada. 

El Ironman se ha terminado para mi.

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